La vida de Chris Engdahl, un hombre de 28 años que llevaba siete años viviendo en la calle, cambió después de encontrar una bolsa en un contenedor de basura en Seattle, EE.UU. Su hallazgo permitió recuperar objetos de gran valor sentimental pertenecientes a una pareja que acababa de sufrir un robo, y sin saberlo también haría que su vida cambiara por completo, recoge New York Post.
La historia comenzó el 22 de abril, cuando Brandon y Holly Dunn se preparaban para abandonar Seattle y regresar a Carolina del Norte. Mientras cargaban su automóvil, desconocidos rompieron una ventanilla y robaron sus pertenencias. Entre los objetos sustraídos se encontraban las cenizas, huellas de patas de cerámica y recuerdos conmemorativos de Tia, la chihuahua fallecida de la pareja.
"Estábamos destrozados", afirmó Brandon. "Las cosas importantes para nosotros son irremplazables. Todo lo que pertenece a nuestra pequeña había desaparecido", agregó. Según la pareja, Tia ocupaba un lugar central en sus vidas después de 20 años juntos sin poder tener hijos. "Para nosotros, era una hija", afirmó Brandon.
"Una persona encantadora"
Tras el robo, una residente local llamada Katie Michie comenzó a distribuir volantes por la ciudad para intentar localizar los objetos desaparecidos. Poco después, Engdahl encontró la bolsa en un contenedor y decidió conservarla porque pensó que alguien estaría buscando los objetos que había dentro.
"Los guardó porque sabía que alguien los echaría de menos", explicó Michie. Días después, Engdahl vio uno de los carteles y contactó con Brandon para devolver las pertenencias. "Nos vimos para que yo pudiera recoger las cosas y enviárselas a Holly, ¡fue una persona encantadora!", añadió. El hombre rechazó cualquier recompensa económica por su gesto.
La historia conmovió a numerosos residentes y motivó una campaña de recaudación de fondos organizada por Michie. Hasta ahora, la iniciativa en GoFundMe ha reunido más de 8.823 dólares para ayudar a Engdahl. Gracias a ello, el hombre logró mudarse por primera vez a su propio apartamento, amueblar su nueva vivienda y cuidar de Reo, un perro que rescató mientras vivía en la calle.
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