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Los niños robados: la increíble y triste historia de la cándida Ucrania y la Rusia desalmada

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La clave del éxito de cualquier manipulación es la ingenuidad o la ignorancia del público. En el caso de la tergiversación de hechos políticos o históricos, el mensaje falso debe llegar a un espacio de total desconocimiento del contexto y/o de sus realidades, para que los medios de comunicación logren manejarlo a su antojo. 

Así, durante casi todo el siglo XX, mientras la existencia de la URSS era usada como excusa para frenar el avance de las fuerzas revolucionarias en América Latina, hubo un conocido cuento patronal para los campesinos: que "los comunistas se comían a los niños". Seguramente, si los Somozas, Stroessners o Pinochets hubieran tenido las maravillas tecnológicas de hoy, las redes sociales estarían llenas de "pruebas fotográficas" a todo color e "informes imparciales" de "grupos de prestigiosos expertos internacionales". 

Los tiempos han cambiado, y después de que "el mundo civilizado" sobrevivió a "la amenaza comunista", "los malos", que son otra vez los rusos, ahora en vez de comer niños, los secuestran. Los roban para llevarlos a Rusia, obviamente, desde un país "bueno", que "lucha por su independencia" y "contra la barbarie", Ucrania. 

Las acusaciones contra Rusia por "haber secuestrado a los niños ucranianos" desde las zonas de combate, según Euronews, para "despojarlos de su identidad, darles pasaportes rusos y someterlos a un control ideológico", empezó en marzo de 2022, menos de un mes después del inicio de la guerra, durante el asedio ruso de la ciudad de Mariúpol.

La acusación formal contra Vladímir Putin llegó el 17 de marzo de 2023, cuando la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de arresto contra él y la comisionada rusa para los derechos del niño, María Lvova-Belova, por su presunta responsabilidad en la "deportación ilícita y traslado ilegal" de niños desde zonas ocupadas de Ucrania hacia Rusia. Era la primera vez en su historia que la CPI emitía una orden contra un presidente en funciones, de un país miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. En pocas semanas, los medios ucranianos, como Kyiv Post, ya hablaban de "decenas o tal vez cientos de miles" de niños secuestrados.

Desde entonces, se desató tal vez la más grave y más mediática de las acusaciones occidentales contra Rusia.

"…Muchos de esos niños ni siquiera recuerdan ya a sus padres, porque Rusia borra su identidad…", Euronews, abril 2025. 

"…Esto es probablemente el mayor secuestro de niños en una guerra desde la Segunda Guerra Mundial, comparable con la germanización de niños polacos por los nazis..." "…Si un niño es puesto en un orfanato … es básicamente imposible recuperarlo. Se perderán…", The Guardian, junio 2025.

"…No solo estos niños han sufrido trauma y desplazamiento, también han padecido deportación sistemática, adopciones ilegales y asimilación forzada…" "…Rusia opera un sistema potencialmente sin precedentes de reeducación, entrenamiento militar e instalaciones tipo internado capaces de albergar decenas de miles de niños de Ucrania por largos periodos de tiempo…", Euronews, septiembre 2025.

Según declaraciones de Zelenski de este año, se trata de "unos 19.500 niños ucranianos secuestrados en Rusia", mientras la organización oficial ucraniana Bring Kids Back UA declara: "Rusia está militarizando a los niños ucranianos bajo ocupación y preparándolos para servir en el ejército agresor. Esto no es solo una violación del derecho internacional; es una amenaza a la seguridad global". Mientras, algunos medios en Kiev y afines aseguran que se trata de unos 35.000 casos, "incluyendo algunos aún bajo investigación".

Sabemos que durante todo el conflicto armado hubo contactos humanitarios oficiales entre Rusia y Ucrania para resolver el tema de la reunificación de los niños perdidos en la guerra con sus familiares. Los encargados de ambas partes conformaron la seriedad del trabajo de sus colegas, hubo diferentes intercambios y el último se produjo este año, con 95 niños devueltos a Ucrania y 17 a Rusia, lo que corresponde al tamaño de las ofensivas de ambos ejércitos. Pero nunca nadie habló seriamente de "niños despojados de sus padres", como afirman las voces "que nunca mienten".

El abogado y expreso político ucraniano Pável Volkov escribe:

"Los 'niños robados por Rusia' son realmente huérfanos que fueron abandonados en la línea de combates, y Rusia los llevó a lugares seguros. Muchos de ellos tienen padres vivos, pero son en su mayoría alcohólicos y otro tipo de antisociales, a quienes la propia Ucrania les quitó la paternidad, enviando estos niños a orfanatos. Ahora supuestamente necesitan ser devueltos a sus padres con urgencia. Y es imposible no devolverlos, porque existen normas internacionales… (…) El significado político de esta porquería política es este: según el artículo II de la Convención de las Naciones Unidas de 1948 sobre la Prevención y el Castigo del Delito de Genocidio, genocidio significa cualquiera de los siguientes actos cometidos con la intención de destruir, en su totalidad o en parte, a cualquier grupo nacional, étnico, racial o religioso, existe el último párrafo: (E) 'Traslado forzado de niños de un grupo a otro'. Ucrania se aferra a este punto para tener la oportunidad de acusar a Rusia de genocidio. Pero para que esta acusación sea sólida, es necesario probar la violencia de la transferencia y el hecho de que los niños transferidos al 'grupo ruso' pertenecen al 'grupo ucraniano'. Está claro que los niños simplemente fueron sacados del fuego de la guerra, y aquí no hay violencia. Pero si no se entregan a los tutores 'legales' ahora, se puede declarar una detención violenta. Pero, ¿dónde está la retención? ¿La 'identidad grupal' (en el sentido nacional y cultural) cambia a los niños que están 'obligados' a estudiar ruso de acuerdo con los libros de texto rusos? Para hacer esto, es necesario demostrar que todos estos niños son ucranianos por nacionalidad y que su lengua materna es el ucraniano. Dado que los refugios de donde fueron tomados se encuentran en el sureste de Ucrania, su idioma natal con toda probabilidad es el ruso, y la nacionalidad puede ser cualquiera. (…) Así que la historia con los niños no es una acción humanitaria para devolverlos a sus padres. Esta es una campaña exclusivamente de propaganda destinada a encontrar motivos para acusar de cualquier manera a Rusia de genocidio".

Entre otras cosas, las afirmaciones de que "a los niños secuestrados les obligan a aprender ruso" son ridículas. En todo el territorio del conflicto armado vive solo población rusoparlante y de cultura rusa, precisamente lo que originó el conflicto, que en política pueden tener diferentes opiniones, pero es el gobierno ucraniano el que desde el golpe de Maidán está dedicado a "ucranizar" a la fuerza estos territorios.

En la Ucrania de hoy vemos desprotegidos por completo y no solo a los niños, sino a toda su población, privada de cualquier derecho, donde la presencia del Estado se nota solo por las cacerías humanas que realizan patrullas de los centros del reclutamiento para conseguir más carne de cañón para la guerra. Las autoridades hablan de cambiar la edad para el alistamiento militar obligatorio de 26 a 18 años o aun menos, lo que parece ser solo cuestión de tiempo, mientras que el Estado sigue comprando nuevos terrenos para cementerios militares. ¿Realmente alguien puede creer que este gobierno esté preocupado por la felicidad de sus niños huérfanos?  

El periodista ruso Evgeny Norin afirma: "A Ucrania no le importaban estos niños hasta que fueron 'secuestrados', y parte de estos niños son 'huérfanos con padres vivos', cuyos padres biológicos existen, pero han sido despojados de sus derechos parentales, generalmente por ser alcohólicos. (…) Ahora se pusieron en fila para gritar que sus niños fueron secuestrados. (…) En principio, nuestro enemigo es, disculpen, un señor Epstein colectivo para los pobres".

Y respecto a este último tema, es importante entender que la obra del "mundo civilizado" más parecida a Ucrania actual es Kosovo, un lugar dominado por mafias internacionales de prostitución infantil, tráfico de órganos y otras maravillas del progreso que se expanden por el mundo detrás de las tropas de la OTAN o aspirantes principiantes de ser "parte de Europa". Que los dioses cuiden a los niños ucranianos de estos "salvadores".  

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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