Abelardo de la Espriella cumple un mes como presidente de Colombia. En ese breve lapso, ha dado un vuelco total a las políticas y directrices de su antecesor, Gustavo Petro, en tres áreas clave: geopolítica, combate al narcotráfico y fin de la paz total. En adenda, apenas tres días después de su investidura, su recién estrenada gestión fue puesta a prueba por un terremoto de magnitud 7,4, que causó devastación en amplias zonas del país.
Giro geopolítico
Desde el momento que irrumpió en la escena política colombiana, el político ultraconservador dejó sentado que, de resultar ganador, estrecharía los lazos con EE.UU. y sus aliados, al tiempo que retomaría las relaciones diplomáticas con Israel, rotas por Petro en razón de las agresiones continuadas del Ejército israelí contra civiles gazatíes, que calificó en numerosas ocasiones de "genocidio".
Cumplió. En su discurso inaugural, manifestó el interés de sumarse al Escudo de las Américas, una coalición militar liderada por Washington bajo el propósito declarado de combatir a los cárteles y el crimen organizado trasnacional, entre los que se incluyen organizaciones irregulares armadas con importante presencia en su país, tachadas en adelante de "narcoterroristas". La adhesión se concretó la semana siguiente y la siguió una vista oficial del jefe del Comando Sur, Francis Donovan, para abordar acciones conjuntas contra el narcotráfico.
Casi de inmediato, la Casa Blanca anunció un paquete de 1.000 millones de dólares para apoyar al recién instalado Gobierno de De la Espriella, particularmente para reforzar la cooperación en materia de seguridad entre Washington y Bogotá, según reveló el fiscal general de EE.UU., Todd Blanche, que encabezó la delegación estadounidense que acudió a la ceremonia de toma de posesión.
Asimismo, cuando la nación sudamericana acababa de ser sacudida por un potente sismo, la Cancillería colombiana emitió un comunicado en el que reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, que si bien está en disputa entre Damasco y Tel Aviv tras la guerra de 1967, es reconocido por una abrumadora mayoría de países como parte de Siria. En el mismo texto se arguyó que al Estado israelí lo asiste "el derecho […] a protegerse contra amenazas externas". La decisión fue ampliamente celebrada por el Gobierno israelí y desató cuestionamientos en algunos Estados árabes.
¿De la "paz total" a la "guerra total"?
En su investidura –y al margen de todas las críticas–, De la Espriella anunció que su política de seguridad emularía la controvertida política de seguridad del expresidente Álvaro Uribe Vélez: confrontar por la vía militar a guerrillas y otros grupos, a los que vinculó en toda su extensión con el narcotráfico y el terrorismo.
Así, el pasado 9 de agosto, anunció el inicio de una era de cacería feroz contra los integrantes de esas estructuras: "En la era del 'Tigre' [apodo con el que se conoce al mandatario]no habrá tregua para los bandidos y los vamos a cazar, no importa en dónde se escondan. Hoy más que nunca estoy firme por la patria", escribió en sus redes sociales.
El presidente Abelardo de la Espriella informó que en la operación Azarías, 23 terroristas fueron abatidos, entre ellos alias Tigre o Pintado, principal cabecilla de la estructura Carolina Ramírez; seis capturados, un menor rescatado y abundante armamento incautado. Dijo que era… pic.twitter.com/Pi3chpLMBZ
— Noticias RCN (@NoticiasRCN) September 2, 2026
En consonancia con esos planes, las Fuerzas Armadas colombianas han bombardeado zonas en las que esos grupos irregulares armados tienen actividad reconocida, con saldos fatales. Además, ha presentado esas acciones como éxitos de su política de 'mano dura' por medios no convencionales como pasearse ante las cámaras entre bolsas de cadáveres, lo que le ha granjeado numerosas críticas y señalamientos. También dejó sin efecto procesos de diálogo iniciados por Petro con algunas de esas organizaciones en el marco de la "paz total".
Lucha contra el narco
De otra parte, la lucha contra el narcotráfico –denominado por De la Espriella al modo de EE.UU.: contra el "narcoterrorismo"– se sostiene en la convergencia de la inclusión colombiana en el Escudo de las Américas y el enfoque militar para poner fin al conflicto armado que desangra a esa nación hace más de seis décadas.
De este modo, la Embajada de EE.UU. en Bogotá comunicó que, según palabras de Donovan, la Coalición de las Américas contra los Cárteles (A3C, por sus siglas en inglés), la principal herramienta operativa del Escudo de las Américas y el Grupo de Tarea Conjunto del Hemisferio Occidental, brazo operativo del Comando Sur, "avanzan con una velocidad y una determinación sin precedentes", a lo que se han añadido las promesas de apresar a narcotraficantes y a otros delincuentes de alta peligrosidad en buques, y de extraditar a cabecillas de estructuras paramilitares y guerrilleras.
Prueba de fuego
El devastador seísmo del pasado 10 de agosto constituyó la primera gran prueba a la que hubo de plantarle cara De la Espriella como presidente. El evento, imposible de prever, causó estragos en Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y zonas del departamento del Chocó, donde se ubicó el epicentro.
Inicialmente, el dignatario actuó de conformidad con los protocolos internacionales: declarar la emergencia, desplegar equipos de rescate para salvar el mayor número de vidas posibles, disponer canales de ayuda y acudir a la zona del desastre. No obstante, la negativa de su administración a hacer el "empalme" –traspaso gradual de competencias y entrega de informes de gestión– con la administración saliente, causó inconvenientes.
Del mismo modo, fue criticado por negarse a recibir ayuda internacional masiva, restringiendo la operación de los rescatistas únicamente a aquellos procedentes de EE.UU., Ecuador, El Salvador e Israel, pese a que numerosos gobiernos de la región –con amplia experiencia y reconocimiento, como el de México– se aprestaron a ofrecer sus recursos para apoyar al pueblo colombiano en esa hora aciaga.
Aunque se ofreció un alegato técnico, se le acusó de aplicar criterios ideológicos para canalizar apoyos que nunca sobran. Además, se le cuestionó por repartir balones con el logo de su partido en el Chocó y por afirmar que el evento telúrico había sido una "prueba" divina. El 31 de agosto, dio por concluida la primera fase de atención de la tragedia y anunció el inicio de la "reconstrucción de la patria".



