Tras la liberación de la estratégica ciudad de Konstantínovka por parte de las fuerzas rusas, continúa la evacuación de los residentes hacia zonas seguras. Los civiles afirman que, mientras la urbe permaneció bajo control ucraniano, fueron víctimas de saqueos y ataques con drones.
Las tropas rusas coordinan la salida de civiles en momentos seguros. Deben recorrer varios kilómetros a pie y, en algunos tramos, desplazarse en vehículos militares.
"Iba al encuentro de los civiles. Revisaba la ruta para comprobar que no hubiera minas. Los recogía y los trasladaba al siguiente punto. Los llevaba hasta mi posición, donde les dábamos la primera asistencia: agua, comida. Cuando el tiempo lo permitía y estaba seguro de que era posible sacarlos sin riesgo, los evacuaba y los entregaba al siguiente grupo", relató Sevas, un soldado de asalto del Ejército ruso.
Sin embargo, ese recorrido sigue siendo extremadamente peligroso. Durante la evacuación, drones ucranianos intentaron atacar al grupo. El militar que los escoltaba desvió el dron hacia sí para alejarlo de los civiles; posteriormente pisó una mina y resultó herido.
La ruta de evacuación está dividida en varios tramos, cada uno asignado a un grupo distinto de militares. En el centro de alojamiento temporal, las personas por fin pueden recuperar el aliento y contar lo que vivieron mientras la ciudad estuvo bajo control de las tropas de Kiev.
"Incendiaron nuestra casa con drones"
"Esos locos entraron corriendo. Empezaron a amenazarnos con armas y a registrar toda la casa. Se apropiaron de nuestro generador. Antes de que los militares ucranianos se retiraran de los alrededores, incendiaron nuestra casa con drones", reseñó uno de los residentes de Konstantínovka.
Mientras esta familia comienza una nueva vida lejos de la línea del frente, las unidades rusas continúan las operaciones para sacar a los militares enemigos que quedan en la urbe y la evacuación de los residentes que aún permanecen allí.
"Agradezco a los militares que nos evacuaron. Son personas muy buenas. Nos trataron muy bien, nos ayudaban y nos decían cuándo debíamos escondernos y hacia dónde correr. Les estamos profundamente agradecidos", expresó otra de las evacuadas.

