EE.UU. emitió el viernes una exención temporal de las sanciones para permitir la comercialización de petróleo iraní, argumentando que este recurso será utilizado en contra de Teherán.
La medida marcaría el primer caso en la historia en el que se levantan las sanciones a un país con el que se está en guerra. La insólita decisión generó gran asombro entre los expertos, que ahora buscan explicar la relación entre la medida y las declaraciones de la Casa Blanca.
Anteriormente, el presidente de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed), Jerome Powell, afirmó que el reciente aumento en los precios del petróleo derivado de la guerra contra Irán debe interpretarse como una crisis energética "aislada" y no como una transformación estructural de carácter permanente.
"Una enorme concesión financiera"
Desde el Departamento del Tesoro comunicaron que la autorización permite la venta de crudo iraní y productos derivados actualmente varados en el mar entre el 20 de marzo y el 19 de abril. "En esencia, utilizaremos los barriles iraníes contra Teherán para mantener el precio bajo mientras continuamos con la operación Furia Épica", aseguró el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Bessent afirma que, con esta medida, Washington aportará rápidamente unos 140 millones de barriles de petróleo a los mercados mundiales, lo que, según indicó, contribuirá a estabilizar los precios y aliviar la presión sobre el suministro mundial de energía.
"Esta es una enorme concesión financiera de Estados Unidos a Irán", subrayó Barak Ravid, corresponsal de Axios en asuntos globales. "Es la primera vez que Estados Unidos compra petróleo iraní desde 1996. Todo está sucediendo en medio de una guerra contra Irán", recordó.
"Nos estamos quedando sin opciones"
Por su parte, el analista en mercados energéticos Brent Erickson sostiene que los esfuerzos de la Administración Trump por controlar los precios no tendrán un impacto significativo hasta que el estrecho de Ormuz se abra a todos los buques.
"La flexibilización de las sanciones genera preocupación por el rápido agotamiento de las herramientas económicas de Washington para frenar el alza de los precios del petróleo", declaró Erickson. "Si hemos llegado al punto de relajar las sanciones contra el país con el que estamos en guerra, realmente nos estamos quedando sin opciones", agregó.
Dudoso impacto
"Dudo mucho de que esta licencia tenga un impacto significativo en el precio del petróleo. En cambio, beneficiaría directamente a la NIOC [la Compañía Nacional de Petróleo Iraní] y al CGRI [Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica]", opina David Tannenbaum, director de la consultora especializada en sanciones económicas Blackstone Compliance.
Tannenbaum explica que la NIOC —que es la única organización responsable de la producción de petróleo iraní y que también es propietaria de la Iranian Oil Terminals Company— es "virtualmente inseparable" de cualquier operación relacionada con el crudo iraní.
"Una guerra contra sí mismo"
"EE.UU. está financiando una guerra contra sí mismo", aseguró Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel. "Lo que estamos viendo es una campaña realmente deficiente, no en cuanto a su magnitud operativa, sino en la preparación estratégica de la misma", añadió.
Desde el punto de vista de Moritz Brake, experto en temas de seguridad, la decisión "apunta a una subestimación de la capacidad de Irán para resistir el ataque y las repercusiones en la economía mundial". "Los riesgos se han subestimado", subraya.
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