Un equipo de investigadores japoneses ha revelado un nuevo hallazgo que ayuda a explicar la asombrosa capacidad de los gatos para aterrizar siempre sobre sus patas: la clave reside en la diferente flexibilidad de las partes de su columna vertebral, según un estudio publicado en la revista The Anatomical Record.
Para la investigación, los especialistas analizaron columnas vertebrales de cadáveres de gatos donados, dividiéndolas en dos partes: la torácica (delantera) y la lumbar (trasera). Luego, colocaron cada sección de la columna en un aparato de torsión para medir el torque —fuerza que hace girar un objeto alrededor de un eje—, el ángulo de rotación, la rigidez y la zona neutra —el rango de movimiento donde se requiere una fuerza mínima para el movimiento— de cada sección.
Así, los científicos determinaron que la parte delantera tiene un rango de movimiento más flexible: era aproximadamente tres veces superior al de la columna lumbar, y su rigidez era un tercio menor. Además, la zona torácica presentaba una zona neutra de unos 47 grados, mientras que la lumbar carecía de ella por completo.
Experimentos con gatos vivos
Asimismo, los científicos comprobaron de qué manera se traducen estas propiedades en las mascotas vivas. El equipo filmó con cámaras de alta velocidad cómo caían dos gatos, ocho veces cada uno, desde una altura de aproximadamente 1 metro sobre un cojín blando.
Las imágenes revelaron que los gatos no giran como un bloque rígido, sino que realizan un movimiento secuencial: la mitad delantera del cuerpo rota primero, seguida de la mitad trasera unos 70-90 milisegundos después.
En este sentido, los investigadores proponen que este fenómeno se debe a que, primero, la columna es más flexible en la parte delantera y, segundo, esa mitad tiene aproximadamente la mitad de la masa que su parte posterior.
Descubrimiento histórico
Este hallazgo arroja luz sobre un enigma, el llamado "problema del gato que cae", que ganó popularidad en el siglo XIX, cuando unas imágenes mostraban a un gato girando en el aire sin rotación aparente, desafiando la ley de conservación del momento angular. Desde entonces, este fenómeno ha intrigado a físicos y biólogos.
No fue hasta 1969 que los investigadores demostraron matemáticamente que un gato puede reorientarse en el aire girando diferentes partes de su cuerpo entre sí, mientras que el estudio actual descubrió cómo lo hacen físicamente.
Sin embargo, los investigadores japoneses concluyen: "Se necesitan más estudios sobre las propiedades materiales de la columna vertebral para ayudar a aclarar cómo las diferencias en la flexibilidad del tronco afectan el rendimiento locomotor en los mamíferos".



