El secretario de Defensa de Reino Unido, John Healey, aseveró que quiere enviar tropas británicas a Ucrania, afirmando que ello significaría que el conflicto ucraniano ha terminado.
"Quiero ser el secretario de Defensa que despliegue tropas británicas en Ucrania, porque esto significará que esta guerra finalmente ha terminado. Significará que hemos negociado la paz en Ucrania. Y una Europa segura necesita una Ucrania fuerte y soberana", escribió en un artículo para The Telegraph.
A pesar de expresar este deseo, Healey agregó que "no hay carga más pesada para ningún secretario de Defensa ni para ningún gobierno que comprometer a nuestras Fuerzas Armadas en operaciones".
Posible despliegue de fuerzas
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, afirmó a principios de enero que tropas británicas serán enviadas a Ucrania para participar en "operaciones de disuasión" tras un acuerdo de paz entre las partes del conflicto. Asimismo, anunció tras la firma de la Declaración de París de la 'coalición de voluntarios' que Francia y Reino Unido acordaron construir centros militares en toda Ucrania tras un alto el fuego con "el fin de apoyar las necesidades defensivas" del país.
A su vez, el presidente francés, Emmanuel Macron, señaló que la declaración establece los "componentes de las garantías de seguridad", que incluyen el establecimiento de un mecanismo de supervisión del alto el fuego bajo el liderazgo de EE.UU., el apoyo a las Fuerzas Armadas de Ucrania y el compromiso legal de apoyar a Kiev "en caso de un nuevo ataque por parte de Rusia".
Blanco legítimo para Moscú
Rusia ha calificado en repetidas ocasiones de inaceptable el despliegue de contingentes militares extranjeros en Ucrania. "Hemos dicho ya un centenar de veces que, en tal caso, se convertirán en un blanco legítimo para nuestras Fuerzas Armadas", advirtió el сanciller ruso, Serguéi Lavrov, en diciembre.
En opinión de Lavrov, "el 'partido de la guerra' europeo, que ha invertido su capital político en la idea de infligir una 'derrota estratégica' a Rusia", no tiene piedad "ni de los ucranianos ni de su propia población".


