Estados Unidos tiene muchos motivos para atacar Irán, pero este escenario conlleva riesgos, afirmó el director general del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, Iván Timoféyev, en su artículo publicado en Kommersant.
Argumentos a favor del escenario militar
"Ante todo, Estados Unidos tiene motivos concretos para llevar a cabo una operación precisamente en este momento. Irán ha sido uno de los oponentes más constantes de Washington durante más de 40 años", señaló.
"Aún más irreconciliable es la relación de Irán con Israel, el principal aliado estadounidense en la región. Los aliados parten de la premisa de que Irán lleva años intentando desarrollar armas nucleares. El ejemplo exitoso de la República Popular Democrática de Corea, que se convirtió 'de facto' en una potencia nuclear, es un referente importante para Teherán", agregó.

Además, el analista señala que las protestas en Irán pueden convertirse en "un incentivo adicional para el uso de la fuerza por parte de EE.UU.". "Es probable que sean interpretadas como una señal de debilidad de las autoridades iraníes, y el desarrollo de la actividad protestataria como una condición previa para un cambio revolucionario de poder. En tal caso, una intervención militar podría convertirse en un factor que apoye el movimiento de protesta y conduzca al colapso del sistema político o a una guerra civil, al estilo sirio", indicó.
Según Timoféyev, las autoridades estadounidenses pueden considerar el momento actual como "una ventana de oportunidad para resolver con un solo golpe militar un conjunto de problemas de seguridad relacionados con Irán".
Al mismo tiempo, el experto señala que, en caso de ataque, Washington dará preferencia a las incursiones aéreas antes que a una operación terrestre a gran escala.
Riesgos para EE.UU.
Sin embargo, este escenario conlleva numerosos riesgos. "El primero es la especificidad de la organización militar iraní. El país es vulnerable a ataques aéreos concentrados, pero una operación aérea por sí sola difícilmente socavaría la estabilidad del Ejército iraní y del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Ambos conservan la capacidad de realizar contraataques con misiles y de resistir durante largo tiempo en tierra", señala el analista.
El segundo riesgo, según Timoféyev, es la falta de evidencias claras de una fractura en las élites iraníes, sin la cual resulta difícil reconfigurar el sistema político. El tercero es la dudosa disposición de la sociedad a emprender una lucha armada contra las autoridades con apoyo estadounidense. Una cosa son las protestas masivas, otra muy distinta es una guerra civil, opina el politólogo.
Escenario alternativo
Según el analista, el otro escenario sería la continuación del bloqueo económico contra Irán, apostando "por la acumulación gradual del descontento, la erosión de la legitimidad del poder y el desgaste progresivo del sistema político".

"El problema es que este enfoque difícilmente ha funcionado en el pasado. La probabilidad de que el sistema político iraní logre adaptarse a las protestas no es despreciable. Lo mismo puede decirse del avance en el programa misilístico y nuclear", opina.
El analista considera que desde el punto de vista de Washington, el enfoque más racional podría ser el algoritmo de "golpear y observar".
"Se llevaría a cabo una operación aérea contra Irán que pondría a prueba las capacidades reales de su sistema político, el potencial de desarrollo de las protestas en condiciones de una operación militar estadounidense y la resistencia de sus Fuerzas Armadas. Si Irán resiste y el sistema se mantiene estable, Washington podría retroceder y volver al escenario de bloqueo y sanciones", cree Timoféyev.
Opciones para Irán
Según el experto, Irán también tiene dos opciones. "La primera es equilibrar la presión político-militar de Estados Unidos y, en caso de ataque, resistirlo como ocurrió el año pasado, tratando de maximizar las pérdidas de Estados Unidos y sus aliados para desincentivar futuras acciones similares, aunque sus posibilidades en este sentido son limitadas", indica.
La segunda opción sería intentar entablar negociaciones con Washington. Sin embargo, este escenario puede resultar aún más arriesgado para Teherán.
"Estados Unidos planteará exigencias máximas tanto en el ámbito misilístico-nuclear como en otros frentes, incluidos cambios internos. Irán corre el riesgo de caer en una trampa de presión negociadora que, en última instancia, tampoco excluiría una operación militar. Las perspectivas de que esta se lleve a cabo son bastante realistas, con todas las amenazas asociadas para terceros países", concluye.
- Las tensiones entre EE.UU. e Irán escalaron a inicios de enero tras la amenaza de Trump de una intervención militar, citando inicialmente las protestas internas en Irán. Aunque las manifestaciones cesaron, Washington mantuvo la presión, cambiando su argumento hacia los programas nuclear y de misiles de Teherán.
- Asu vez, Irán ha reiterado que cualquier error de cálculo por parte de aquellos que intenten atacarlo desencadenará una respuesta contundente por parte de la República Islámica.
- Este viernes se llevó a cabo la primera jornada de contactos indirectos entre EE.UU. e Irán. Las consultas se desarrollan de forma separada, con Araghchi y el enviado especial del presidente Donald Trump, Steve Witkoff, reuniéndose por turnos con el canciller omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi, que actúa como mediador.


