El Partido Laborista llega a un tramo decisivo del ciclo electoral con un problema que ya no puede ocultar: falta de dinero. La explicación del primer ministro Keir Starmer para bloquear la candidatura del popular alcalde de Mánchester, Andy Burnham, a un escaño en Westminster es que el partido no podía permitirse el costo de las elecciones que habría que convocar para sustituirlo en la Alcaldía, reporta Bloomberg.
El episodio ha alimentado la sospecha de que Starmer buscaba sobre todo frenar a un posible rival interno, pero al mismo tiempo ha confirmado lo que muchos en la cúpula laborista ven venir desde hace meses: las finanzas del partido se han deteriorado hasta un punto que empieza a poner en riesgo su capacidad de competir. "Celebrar unas elecciones para alcalde cuando no son necesarias desviaría nuestros recursos de las elecciones que debemos pelear y ganar", justificó Starmer.
De cara a las elecciones locales de mayo —vitales para medir la fuerza del Gobierno—, altos cargos admiten que las arcas están "precarias".
El partido cerró 2024 con apenas 3,4 millones de libras (4,7 millones de dólares) en caja, la suma más baja en diez años, después de una campaña general que le dio una victoria aplastante, pero en la que gastó como nunca.
Desde entonces, el flujo de grandes donaciones se ha desplomado: de un récord de 40 millones de libras (54 millones de dólares) en 2024 a solo 7,2 millones (9,8 millones de dólares) en los tres primeros trimestres del año pasado. Las cuotas de afiliación también han caído, tras un descenso del padrón de miembros hasta unas 250.000 personas.
Caída en los sondeos
La crisis se nota también puertas adentro. Según fuentes al tanto de la organización, la formación mantiene una congelación de contrataciones, los salarios del personal apenas se han movido en dos años y el personal de campaña local con experiencia pasa a las nóminas parlamentarias sin ser reemplazado.
Tras la victoria de julio de 2024, el partido ha caído en los sondeos hasta un 20 % en un paisaje fragmentado, disputándose el segundo puesto con los conservadores y por detrás del emergente Reform UK de Nigel Farage, mientras los Verdes y los Demócratas Liberales avanzan. En las locales del año pasado, el partido perdió casi dos de cada tres escaños que defendía. Una repetición de ese resultado en mayo alimentaría abiertamente los movimientos para sustituir a Starmer antes de las próximas generales, previstas como tarde para agosto de 2029.
El propio Burnham declaró que sentía que el Partido Laborista había perjudicado sus posibilidades al bloquearlo: "Obviamente, adoptaron una postura diferente; les preocupaba el coste". Mientras tanto, los rivales se preparan para aprovechar esa debilidad: los Verdes presentan a Hannah Spencer y Reform UK ha fichado al académico Matthew Goodwin.


