Con 51 votos en contra y 50 a favor, el Senado estadounidense bloqueó una resolución con la que se pretendía evitar que el presidente Donald Trump ejecute otras acciones bélicas en Venezuela sin autorización del Congreso.
La balanza se inclinó hacia la negativa, luego de que el vicepresidente J.D. Vance apelara a sus facultades como líder de la cámara alta para emitir un voto de desempate.
Aún habiendo sido aprobada en el Senado, esta resolución no habría tenido oportunidad de transformarse en ley, ya que, inexorablemente, Trump habría tenido que firmarla, precisa AP. En su lugar, infieren que se trata de una demostración de lealtad del bloque republicano hacia su figura máxima, así como una medida del margen de acción que están dispuestos a otorgarle para que eventualmente emprenda acciones militares en el extranjero.
¿Poder sin límite?
El pasado 8 de enero, 52 senadores –cinco del gobernante Partido Republicano y 47 de la bancada demócrata, se manifestaron a favor de avanzar con una medida que permitiera restituir la potestad del Legislativo para otorgar "poderes de guerra" al inquilino de la Casa Blanca.
"Esta votación obstaculiza enormemente la autodefensa y la seguridad nacional de EE.UU. y menoscaba la autoridad del presidente como comandante en jefe", se quejó el mandatario en un mensaje publicado en Truth Social. The Wall Street Journal reportó que tras el revés legislativo, llamó a los senadores republicanos que le contravinieron para reclamarles por ello.
Desde AP valoraron que si bien es cierto que Trump sigue controlando a la bancada republicana en el Senado, la muy estrecha votación registrada esta jornada evidencia que entre sus partidarios existen dudas sobre su enfoque agresivo en materia de política exterior.
Agresión de EE.UU. y secuestro de Maduro
Bajo el pretexto de la lucha contra el narcoterrorismo, EE.UU. lanzó una agresión militar masiva en territorio venezolano, el pasado 3 de enero, que afectó a Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La operación concluyó con el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Caracas calificó las acciones de Washington como una "gravísima agresión militar" y advirtió que el objetivo de los ataques "no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la nación".
El mandatario venezolano y la primera dama fueron trasladados al país norteamericano y actualmente se encuentran recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.
Maduro se declaró inocente en su primera audiencia ante la Justicia de EE.UU., en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde fue acusado de narcoterrorismo.
La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró como presidenta encargada del país suramericano.
Muchos países del mundo, entre ellos Rusia, instaron a liberar a Maduro y a su esposa. Moscú repudió el ataque y señaló que Venezuela debe tener el derecho de decidir su destino sin ningún tipo de intervención desde el exterior.


