En el campo de batalla moderno, los drones FPV se han convertido en una de las amenazas más persistentes para los tanques: impactan directamente en puntos vulnerables de los vehículos blindados, superando las soluciones tradicionales de protección.
Ante ello, las fuerzas rusas han mostrado su ingenio, recurriendo a soluciones peculiares.
Aparte de los ya conocidos tanques 'zar-mangal' ('zar-parrilla', en español) y otra técnica militar —que emplea varias capas de blindaje, equipos antidrones y rejillas—, la Guardia Nacional (Rosgvardia) ha presentado una nueva solución para contrarrestar a los drones enemigos: tanques "drapeados" con estructuras metálicas, que parecen erizos.
Esas 'púas' permiten reducir el daño de drones FPV cuyos explosivos al chocar contra las varillas metálicas no detonan o lo hacen a cierta distancia de la coraza principal.

