El reciente discurso del canciller de Alemania, Friedrich Merz, en la Baja Sajonia, ha generado revuelo y malestar, incluso en su propia coalición gobernante, debido a una frase con la quedará asociado para siempre: "el estado de bienestar tal como lo tenemos hoy ya no se puede financiar con lo que producimos en la economía".
Las razones por las que Merz impone nuevos recortes a sus ciudadanos, al mismo tiempo que destina miles de millones al régimen de Kiev, son analizadas con detalle en un artículo para RT de Tarik Cyril Amar, historiador alemán de la Universidad Koc de Estambul especializado en Rusia, Ucrania y Europa del Este, la historia de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría cultural y políticas de la memoria.
El autor recuerda cómo antes de afirmar que Alemania ya no podía permitirse lo que solía ofrecer a los contribuyentes alemanes, el Gobierno de Merz prometió 10.400 millones de dólares anuales a Ucrania para 2025 y 2026 que se suman a los más de 50.000 millones de dólares que ya se habían enviado a Kiev.
Además de las cuestiones presupuestarias, durante su discurso, el canciller también anunció que "no les pondría las cosas fáciles" a sus colegas del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), que es bien conocido por oponerse a los recortes relacionados con la jubilación, la sanidad pública y el seguro de desempleo. "No hay razón para subestimar el genuino compromiso ideológico de Merz", señala el historiador.
La esencia del canciller
En su opinión, el actual líder de Alemania es "brutalmente deshonesto", incluso para tratarse de un político, pues ya ha demostrado que es capaz de realizar "cambios impresionantes" de postura, tener "mala fe electoral" y ejecutar "turbias maniobras" que violan el "espíritu" de la democracia, si no la misma Constitución.
A modo de ejemplo, el experto recuerda que, durante la primavera, el canciller dio un giro radical en lo referente a la deuda pública, con el objetivo de financiar el nuevo militarismo alemán a través de un exuberante crédito que supuso una grave violación de la confianza de los alemanes, especialmente de sus votantes conservadores. De manera similar, la coalición de Merz procedió a romper las promesas sobre la reducción de los impuestos a la energía, así como las prestaciones por maternidad.
"Los alemanes están indignados, pero no hay indicios de que a Merz y a su Gobierno les importe".
Según el académico, la riqueza y la vida privilegiada sin preocupaciones, así como su larga trayectoria como miembro sobrepagado de BlackRock, la principal gestora de activos del mundo, conforman la esencia del auténtico Merz, que, si en algo es sincero, es en su "férrea voluntad" para hacer que "los menos favorecidos se desangren y trabajen aún más, al tiempo que se asegura de que quienes gozan la misma comodidad y seguridad material que él se enriquezcan todavía más".
En este contexto, sostiene el historiador que "los alemanes están indignados, pero no hay indicios de que a Merz y a su Gobierno les importe"
Por otra parte, Amar recalca que el canciller es "un hombre muy común, incapaz de mucha introspección". "No puede afrontar honestamente nada de lo anterior. En cambio, se concibe erróneamente como un salvador de la patria, a la que ve necesitada de mucho amor duro y de un montón de patadas en el trasero para redescubrir la disciplina, el trabajo duro y la competitividad", agrega.
En opinión del autor, el sesgo de Merz hacia la clase alta ha originado un escalada de facto de la continua redistribución de ingresos, riqueza y oportunidades vitales, por parte de "los de abajo" hacia "los de arriba". "En otras palabras: trabajas, comes y mantienes a una familia; siéntete orgulloso, porque también estás haciendo mucho, todo lo que se puede, para pagar las facturas del país", resume.
Por todo lo anterior, el experto considera que no es de extraño que el reciente discurso de Merz en la Baja Sajonia haya resultado sonado. "Si la intención de Merz era lograr un pequeño impacto tras el paro político de verano en Alemania, ha logrado un éxito efímero", sostiene, aunque también afirma que el discurso ha sido malinterpretado, ya que, en realidad, el mensaje clave del político era otro incluso peor.
La estrategia de Merz
Según al analista, lo más interesante del discurso fue el razonamiento de Merz de que "Alemania puede ser gobernada desde el centro" o, como explica Amar, "mantener a raya y fuera del poder a los dos partidos insurgentes 'populistas' de Alemania": la Alternativa para Alemania (AfD, por sus siglas en inglés) y la Alianza Sahra Wagenknecht para la Razón y Equidad (BSW, por sus siglas en alemán).
El historiador sugiere que "la amenaza de Merz" de "atacar lo que queda" del Estado de bienestar social en Alemania vendrá acompañada de varias reformas que tienen como fin persuadir a los votantes de que no necesitan depender de "esos terribles 'populistas'" para salir del "círculo vicioso" alemán de declive económico, crisis demográfica y malestar generalizado.
Sin embargo, el especialista vaticina que semejante estrategia es improbable que tenga éxito, lo que agravaría aún más el descontento entre la población, que —recuerda— acaba de hacer frente a una recesión en el último trimestre, mientras el país sigue siendo dependiente, en gran medida, de las exportaciones, lo que, su vez, explica que la economía alemana sea una de las más afectadas por la guerra arancelaria de Trump.
El analista llama también la atención sobre el hecho de que la coalición gobernante solo cuente con una mayoría parlamentaria "extrema", además de haber autoinfligido dos de los golpes "más dañinos" contra la economía alemana: cortar el Nord Stream y la sumisión a EE.UU., que solo ha empeorado bajo el mando de Merz y su igualmente desafortunado predecesor Olaf Scholz".
"La sumisión a EE.UU. solo ha empeorado bajo el mando de Merz y su igualmente desafortunado predecesor Olaf Scholz".
En este sentido, Amar recalca que "la ironía de todo esto" radica en que, "si bien es servilmente obediente con EE.UU., Merz no puede aprender la lección más grande y obvia de su historia política reciente", la de que "Trump se convirtió en presidente a pesar de una enorme resistencia, no una, sino dos veces, porque lideró un desafío 'populista' contra un 'establishment' podrido que los estadounidenses vieron como antipatriótico".
"El futuro de Merz no es el éxito de Trump, sino la derrota y la desgracia de Biden y todo lo que él representaba. Los alemanes también exigirán un gobierno que vele por los intereses alemanes, antes de imponerles aún más exigencias. Grotescamente, Merz cree que es el salvador del antiguo 'establishment' alemán cuando es su sepulturero", concluye el artículo.
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